La industria de la refrigeración se enfrenta a un cambio importante, ya que las nuevas normativas de la EPA exigen pasar de una gestión reactiva de las fugas a una prevención proactiva. Estos cambios plantearán importantes desafíos financieros y legales, especialmente para sectores que anteriormente no estaban sujetos a este tipo de normativas. Ante las elevadas multas por incumplimiento, la industria debe adoptar tecnologías avanzadas y estrategias proactivas para garantizar el cumplimiento normativo y la sostenibilidad. Este cambio representa tanto un desafío como una oportunidad para redefinir la gestión de refrigerantes de cara al futuro.
por Basant Singhatwadia, director global de Éxito del Cliente y Estrategia, Facilio
En el mundo de la refrigeración, las fugas se han considerado durante mucho tiempo una realidad aceptada, aunque costosa. Pero todo eso está a punto de cambiar. Las nuevas normativas de la EPA exigen un cambio de mentalidad, abandonar la respuesta reactiva ante los problemas y avanzar hacia la prevención proactiva de fugas.
El statu quo de las fugas ya no es sostenible.
Keilly Witman, experta nacional en gestión de refrigerantes para usuarios finales y directora de Refrigerant Management Solutions (RMS), afirma: “Nos enfrentamos al mayor cambio en las normativas sobre refrigerantes de Estados Unidos desde que se crearon a finales de la década de 1980. Estos cambios no solo costarán cientos de millones de dólares a los usuarios finales de refrigerantes, sino que sectores enteros que hasta ahora no tenían que preocuparse por estas normativas, como las tiendas de conveniencia, se enfrentarán de repente a una responsabilidad legal sin precedentes”.
Con posibles multas de hasta $57.617 por infracción y por día, sin mencionar los considerables honorarios legales, lo que está en juego no podría ser mayor. ¿Recuerdan los casos aleccionadores de gigantes como Costco, Safeway y Trader Joe’s, que se han enfrentado a sanciones severas?
Las normativas más estrictas de la EPA sobre fugas de refrigerante están a punto de entrar en vigor, y las consecuencias del incumplimiento podrían ser desastrosas. No se trata solo de evitar multas, sino de proteger sus resultados, garantizar la vida útil de sus equipos y contribuir a la protección del medioambiente.
El cambio normativo: 2025 y los años posteriores
Las normativas de la EPA en virtud de la Sección 608 de la Clean Air Act abordan la manipulación, recuperación y reciclaje de los refrigerantes utilizados en equipos de refrigeración y aire acondicionado. La Parte III de la AIM Act propone ampliar los requisitos de la Sección 608 para los equipos que contengan 15 libras o más de refrigerante HFC o sustitutos con un Global Warming Potential (GWP) superior a 53. El GWP es una medida que permite comparar los efectos de distintos gases sobre el calentamiento global.
Los cambios propuestos incluirían la obligatoriedad de realizar inspecciones periódicas de fugas para detectarlas y repararlas rápidamente, minimizando así la pérdida de refrigerante. Además, las empresas deberán presentar informes anuales sobre los equipos con fugas crónicas y conservar registros detallados para garantizar el cumplimiento normativo. Se espera que las normativas propuestas entren en vigor durante el segundo semestre de 2024.
Las normativas revisadas de la EPA siguen exigiendo requisitos específicos para la reparación de fugas en distintos tipos de sistemas, de acuerdo con las normas vigentes:
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Para los sistemas con más de 500 libras de refrigerante, el propietario u operador debe realizar una inspección de fugas una vez cada tres meses hasta que pueda demostrar, mediante cálculos de la tasa de fuga, que esta no ha superado el 20% en el caso de la refrigeración comercial o el 30% en el caso de la refrigeración de procesos industriales durante cuatro trimestres consecutivos.
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Para los sistemas con entre 50 y 500 libras de refrigerante, debe realizarse una inspección de fugas una vez por año calendario para garantizar que la tasa de fuga no haya superado el 20% en el caso de la refrigeración comercial o el 30% en el caso de la refrigeración de procesos industriales (IPF) durante un año.
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Para los sistemas de refrigeración de confort (HVAC) con 50 libras o más, deben realizarse inspecciones de fugas una vez por año calendario hasta que el propietario u operador pueda demostrar, mediante los cálculos de la tasa de fuga, que esta no ha superado el 10% durante un año
A partir del 1 de enero de 2025, las normativas propuestas incluirían:
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Los equipos con una carga completa de 15 libras o más de un refrigerante que contenga un HFC o un sustituto de un HFC con un GWP superior a 53 tendrían que cumplir los requisitos.
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Los equipos de refrigeración comercial o IPF que contengan 1.500 libras o más de un HFC o de un sustituto con un GWP superior a 53 tendrían que contar con un sistema automático de detección de fugas (ALD) instalado tanto en los equipos nuevos como en los existentes.
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Uso obligatorio de refrigerante regenerado para el mantenimiento de sistemas HFC a partir del 1 de enero de 2028
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Los cilindros desechables deberán enviarse a una empresa regeneradora para retirar el remanente de refrigerante a partir del 1 de enero de 2025
Estos cambios podrían hacer que muchos más sistemas se clasifiquen como “sistemas con fugas crónicas”, lo que aumentaría significativamente el riesgo de que las empresas reciban sanciones por incumplimiento y podría dar lugar a multas considerables si la situación no se aborda de forma proactiva.
Impacto en los equipos de operaciones de las tiendas
La ampliación del ámbito normativo en virtud de la Parte III de la AIM Act generará mayores costos asociados a inspecciones de fugas más frecuentes y estrictas para la manipulación de refrigerantes. Para garantizar el cumplimiento normativo, las empresas deben adoptar un enfoque proactivo para adaptarse a la evolución de las normativas e implementar una supervisión continua, acompañada de ajustes oportunos.
Esto también implica gestionar complejos requisitos de presentación de informes específicos de cada estado. Estas tareas pueden requerir mucho tiempo y recursos, así como personal dedicado. La carga de trabajo y los recursos adicionales necesarios pueden ejercer presión sobre los presupuestos y requerirán una planificación cuidadosa.
El aumento de los costos de los refrigerantes afectará directamente a la planificación financiera y a las operaciones, lo que obligará a los responsables de las tiendas de conveniencia a ajustar sus presupuestos en consecuencia. Esto puede implicar la búsqueda de refrigerantes alternativos o la inversión en sistemas más eficientes para gestionar los costos a largo plazo.
Las herramientas existentes de gestión de refrigerantes no están adecuadamente preparadas para abordar estas nuevas realidades:
- Las herramientas de inspección manual requieren mucha mano de obra y carecen de funciones de supervisión en tiempo real y detección automatizada.
- La detección de fugas centrada en el hardware carece de un software integrado para los flujos de trabajo de cumplimiento normativo, lo que genera deficiencias en la presentación de informes.
- La detección de fugas lentas está desconectada de los procesos de cumplimiento normativo, lo que permite que las fugas queden sin resolver.
- Las soluciones existentes y aisladas dependen en gran medida de datos fragmentados y no pueden ofrecer una visión unificada de toda la empresa.
Adopción de un enfoque proactivo para el cumplimiento normativo sobre refrigerantes y la detección de fugas
Las normativas propuestas sobre refrigerantes exigen un enfoque proactivo por parte de los responsables de cumplimiento normativo y mantenimiento de los sistemas de refrigeración para garantizar un cumplimiento sin contratiempos. Para adelantarse a los cambios, estos responsables deben replantear sus estrategias en varias áreas clave:
Los minoristas deben realizar auditorías y evaluaciones exhaustivas en todas las tiendas para determinar su grado de preparación ante las próximas normativas sobre refrigerantes de la Parte III de la AIM Act. Estas evaluaciones deben garantizar el seguimiento adecuado de todas las unidades de refrigeración en los sistemas de gestión, incluidas aquellas con cargas de refrigerante más pequeñas, de entre 15 y 49 libras.
Las inspecciones y auditorías internas o realizadas en las tiendas de forma periódica permiten a los minoristas identificar cualquier área que deba mejorarse antes de que tenga lugar una auditoría normativa externa. Es fundamental evaluar de antemano cómo afectarán las nuevas reglas a la carga de trabajo y a los procesos del personal de la empresa, ya que sin duda habrá una mayor complejidad.
2. Supervisión e investigación de fugas en equipos nuevos
Vigilen atentamente todos los equipos recién instalados que hayan presentado fugas y supervísenlos de forma proactiva. Asignen una “unidad de investigación” para identificar rápidamente la causa raíz de las fugas, realizar las reparaciones necesarias y establecer medidas preventivas. Mantener esta situación bajo control permite que las operaciones sean fluidas y eficientes, minimiza las interrupciones y garantiza el cumplimiento de las normativas.
3. Evaluar la preparación para la aplicación de las normativas
Mediante una solución de Internet de las cosas (IoT), es posible detectar las fugas de forma temprana. El software se integra con los sensores existentes y otras redes interconectadas para supervisar a distancia las unidades de refrigeración y activar alertas automatizadas. Estas ayudarán a programar las actividades de mantenimiento para evitar averías en los equipos y a detectar las áreas que requieren mejoras. También permite el seguimiento automático del cumplimiento normativo mediante la automatización de las inspecciones rutinarias para los equipos de servicio de campo.
Si los sensores IoT identifican que un equipo presenta fugas frecuentes, el minorista debe dar prioridad a su reparación inmediata para evitar sanciones en virtud de las nuevas reglas. Es fundamental revisar los complejos requisitos estatales de presentación de informes, ya que los minoristas deben contar con procesos claros para conservar toda la documentación requerida.
Es esencial desarrollar políticas estrictas para obtener de terceros registros completos y oportunos de servicio y reparación. En los casos en que las reparaciones se retrasen debido a la disponibilidad de piezas, conservar registros adicionales resulta fundamental. Preferiblemente, los responsables de las tiendas deben implementar sistemas digitales basados en IoT para recopilar y hacer un seguimiento de estos datos de reparación, así como centralizar información como el tamaño de la carga de refrigerante de todos los equipos. Estos sistemas automatizados de seguimiento suelen ser más precisos que los registros tradicionales en papel o los métodos manuales de mantenimiento de registros.
No se limite a cumplir, prospere
Las normativas sobre refrigerantes son una llamada de atención para la industria. Ponen de manifiesto las limitaciones de los enfoques obsoletos y reactivos de operación y mantenimiento.
Ahora surge una pregunta fundamental: ¿puede la industria alcanzar realmente el cumplimiento normativo y la sostenibilidad si se aferra a procesos manuales y fragmentados? ¿O se trata de una oportunidad para replantear la gestión de refrigerantes y aprovechar la tecnología para permitir una toma de decisiones proactiva y basada en datos? La industria se encuentra en una encrucijada, y las decisiones que se tomen hoy determinarán el futuro de la gestión de refrigerantes.








